Cuando lo Sustentable juega a favor de lo rentable
Uno de los Mitos de la Sustentabilidad dice que es costosa. Quizás sí lo sea en términos del cambio o readaptación que supone apostar por ella en el inicio, pero ciertamente (y está demostrado) que en el mediano y largo plazo los resultados son altamente beneficiosos para todos.
Así planteado esto puede «chocar» con la necesidad de gestionar el corto plazo y «lo posible» que puede afrontar la empresa, aún más en tiempos de crisis. Pero lo Sustentable comienza a funcionar desde el primer momento en que la empresa decide apostar por ello.
Aquello que motivó este post/relato sucedió en un Campo de la Provincia de Buenos Aires, al que muchas personas se dirigen los fines de semana para tener su contacto con la naturaleza, descansar y brindar un espacio verde para sus hijos.
En ese campo, había un molino de agua (foto más arriba), que parecía abandonado: el viento era de aproximadamente 40 km/h y el armatoste ni se inmutaba. Eran las 11, las personas que elegían ese lugar para pasar el día recién estaban llegando, pero la inquietud reinaba entre empleados y administradores.
Unos y otros no dejaban de abrir un cerrar una tapa, que en su interior contenía la caja de luz dividida en tres partes.
Enseguida, a alguien se le ocurre ir al baño y comprueba que no había agua. Luego, al caminar un poco por el parque se ve la llegada de una camioneta de la Cooperativa Eléctrica que parece venir a revisar el asunto.
Ya una hora y media más tarde la conclusión es determinante: se quemó una fase de luz que es justamente la que impulsa al motor que lleva el agua a toda la Estancia.
¿Cómo lavar las verduras? ¿Cómo mantener la higiene de empleados y visitantes? son preguntas que surgen desesperadamente ante una situación así a minutos nomás de que al lugar ingresen 60 personas más.
A alguno se le ocurre «hacer varios viajes en camioneta con la lechuga para lavarla». Entremedio, uno de los dueños del establecimiento dice «no estábamos preparados para esto, ni siquiera tenemos un grupo electrógeno para suplir la falta de una fase eléctrica?. El viento cada vez era más fuerte.
Alguien que sabía que ese Molino que parecía estar allí para la foto podía funcionar, y lo puso en marcha. De repente, la hojalata comenzó a girar y todos los que estaban allí presenciaron -con más o menos conciencia- el funcionamiento de una alternativa limpia y sustentable para poder hacer uso de uno de los recursos vitales para el Ser Humano: el agua.
El Molino ofreció así una doble lección: que lo anticuado puede funcionar en el mundo interconectado; y que lo sustentable permite seguir siendo rentable.
¿Qué hubiera sido de ese lugar si no se hubiera podido contar con el agua para provisionar manualmente a los baños? ¿El Té y el Mate prometidos en el menú que nunca hubieran podido llegar?
Las láminas de hojalata les permitieron seguir funcionando como cualquier otro día, con alguna que otra incomodidad, pero funcionando al fin.
El viento que no paró de aumentar de su velocidad en el momento que más se lo necesitaba, y el Molino, que estaba allí para la foto, le marcaron un camino a quienes gestionan ese negocio turístico. Ya sólo de ellos dependerá si la siguiente inversión es para interconectar el Molino con la Estancia o para comprar el grupo electrógeno que funciona a gasoil.
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