La empresa responsable es la que suma la fuerza del Grupo
Uno de los argumentos por los que las empresas han ingresado en la senda de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) ha sido el que dicta que «toda empresa debe reforzar su vínculo con la Sociedad». Pero esta acepción cuasi-retórica muchas veces supone un dilema para los directivos y gerentes que impulsan la RSE en las compañías.
¿Cómo vincularnos con la Comunidad? ¿Cómo utilizar nuestra capacidad como organización humana? ¿Cómo involucrar a la cadena de valor en nuestro vínculo con la Sociedad?
Estas son, por lo menos, tres preguntas que frecuentemente hacen reflexionar a quienes tienen la tarea de conducir desde adentro la RSE (o que al menos deberían hacérselas).
La Clave, para cualquiera de estos tres interrogantes se encuentra en la palabra «Grupo».
Así como las acciones para la Comunidad no alineadas a la estrategia del negocio son irrelevantes y mero «hacer por hacer», lo mismo podríamos decir de aquellas que no favorecen el involucramiento de su público interno ni de su cadena de valor.
Por caso, un ejemplo de vínculo con la Comunidad de Kimberly-Clark Argentina viene bien para ilustrar esta cuestión.
La empresa de productos descartables para la salud y la higiene personal, acaba de lanzar su programa Sumando Valores que contó como disparador a uno de sus valores corporativos: Trabajo en Equipo.
La apuesta de la empresa es para destacar: envió mil cartas a referentes sociales, académicos, periodistas, políticos, empresarios… ¿con qué fin? Para que se produzca una suerte de «cadena de favores», algo que aquí conocimos hace un tiempo como Teaming.
Cada una de esas cartas fue enviada con un paquete de pañales, para que esa persona lo entregue a alguien que necesite, e incentive a otros a involucrarse y continuar la cadena «y que se replique infinitamente».
Además, en esas misivas se encuentra un código que le permite canalizar un paquete de pañales a quien la recepcionó mediante una web, para el Hospital Pedro de Elizalde de Buenos Aires o el Policlínico de San Luis (provincia en la que la compañía posee una de sus plantas de producción).
Según Fernando Hofmann Director de Asuntos Legales y Corporativos de Kimberly-Clark para la Región Sur, «somos muchos los que nos esforzamos en realizar programas o acciones de RSE. Pero además nos preguntamos cómo sería si cada uno en su vida diaria aportara un pequeño granito de arena, una acción positiva que se replique de manera infinita».
Una acción de Grupo es el resultado de, por lo menos tres cosas: 1) una acción coordinada; 2) espíritu de colaboratividad; 3) la guía de una idea que sostenga la acción.
Tres cosas no tan difíciles de lograr en una organización que ha visto en el involucramiento de sus diferentes públicos la clave para ser socialmente responsable.
¿Te gustó lo que leíste? ¿Tenés otra visión para aportar? Por qué no dejás un comentario abajo y continuás la conversación, o te suscribís a mi feed y lees artículos como este enviados a tu lector de feeds.


Comentarios
No hay comentarios todavía.
Deja un Comentario