La RSE desde el seno de la Organización
Cuando hablamos de incluir la RSE en el ADN de las compañías estamos haciendo una mención implícita a la gestión organizacional, y su rol en la adaptación de un clima socialmente responsable para el desenvolvimiento de la empresa con sus grupos de interés.
Hace ya mucho se recomendó por aquí un libro de un autor que, junto a otros colegas como Jorge Etkin, ha contribuido a generar una mirada desde lo organizacional a esta disciplina que es la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)… se trata de Leonardo Schvarstein.
Este pensador de lo organizacional habla de los «procesos de institucionalización» (concepto que toma de Philip Selznick): un proceso de instalación de valores, que obliga a entrar en el campo de la ética y la moral. En esta línea, Schvarstein sigue el análisis institucional francés para concluir que «una institución es un cuerpo normativo jurídico-cultural compuesto por ideas, valores y creencias, leyes que determinan las formas de intercambio social».
Esta definición, trasladada al ámbito de la RSE, no indica más que una institución comprometida con su entorno, que pregoniza sus valores y creencias a través de un código de ética que no alcanza sólo a sus empleados, sino también a sus proveedores.
Y esto es lo que le permite a la institución, en tanto organización, transformarse en «sujeto» al encarar políticas activas de responsabilidad social: son oídas y oyentes, enuncian algo desde una subjetividad que tiene vocación de palabra.
La identidad de una organización está definida por múltiples factores, desde su arquitectura, la cadena de mando hasta los procesos de socialización de sus miembros y obviamente la RSE también contribuye a la construcción de esa identidad en la producción de discursos («somos socialmente responsables», «nos comprometemos con la comunidad»). Aunque también es válido revisar la endoidentidad y la exoidentidad respecto de la estrategia de RSE que la organización decida adoptar.
Porque cuando la organización se ocupa de su identidad (endógena y exógena) permite que la RSE ingrese así en el fenómeno de la intertextualidad del discurso: forma parte de un discurso autónomo del resto de los discursos que conviven dentro de una compañía e inclusive hay empresas en las que se produce una asimetría externa en su discurso de RSE debido a que no han trazado de modo transversal sus objetivos de RSE al resto de la compañía.
Enfocarnos en el Capital Social
Una vez que se logra esa Unidad gracias a la institucionalización de la RSE en el seno de la organización comienza la verdadera gestión de RSE, que Etkin señala como «el enfoque del Capital Social» en su último libro «Capital Social y Valores en la Organización Sustentable» (Granica, 2007).
Este economista argentino señala que «en un enfoque solidario o cooperativo, la gestión no sólo razona en términos de eficacia, también piensa en el clima de colaboración, integración de conocimientos, condiciones de equidad y respeto a los valores éticos».
Y esto es lo que lleva a pensar al autor que «los resultados sustentables provienen de una gestión responsable». Pero hay más…
Desarrollar el Capital Social y que esa actitud forme parte de la cultura organizacional no es una tarea sencilla que se concreta entre gallos y medianoches. Etkin señala al menos 10 aspectos que deberían ser tenidos en cuenta por parte de quienes deseen dirigir a la organización hacia este rumbo de sustentabilidad en la gestión:
- Compromiso
- Colaboración
- Consenso
- Visión de la organización como una Red Solidaria
- Clima de Estabilidad
- Respeto por los Principios y Valores Éticos
- Conciliación de la Vida Laboral y Familiar
- Relaciones democráticas
- Desarrollo profesional y personal en el entorno organizacional
- Transparencia en la Comunicación
¿Cuántos de estos 10 puntos crees que estás poniendo en práctica en tu gestión de RSE?
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