Sobornos empresariales a la orden del día
La consultora Ernst & Young difundió una encuesta realizada entre 1186 ejecutivos de 33 países que «reveló que en los últimos dos años el 23 por ciento de las empresas consultadas enfrentó algún pedido de sobornos para continuar con una negociación o para que le fuera adjudicada alguna licitación», según informó el diario La Nación.
La encuesta difunde cifras de países como Inglaterra -13% reconocieron presiones para sobornar-, Francia y Alemania -en ambos países la cifra desciende al 6%-.
Además, de la investigación surge que el sector donde la corrupción forma parte del eje del negocio es la minería, en el que el 50% de los consultaos reconoció «que las prácticas corruptas son frecuentes».
Pero también hubo lugar para las empresas que creen que los valores están por encima de los negocios: «el 18% de las compañías consultadas mencionaron haber perdido algún contrato frente a un competidor dispuesto a pagar un soborno».
¿Se pierde competitividad? ¿De qué nos sirve «ser éticos» si nuestra competencia que opera en la misma Comunidad no lo es y eso nos perjudica?
Es en definitiva la lucha de lo intangible contra lo tangible, la ética versus el beneficio que la empresa debe generar para seguir operando y seguir la senda de la correcta acción.
¿Qué ocurriría si el 50% de las empresas mineras no accedieran a pagar sobornos? ¿Quién explotaría esos yacimientos? Otra compañía, con seguridad, pero… ¿lo haría tan bien como la que no quiso pagar un soborno?
En los negocios, como en todas las cosas, existen límites que se eligen o no cruzar. Las consecuencias no siempre son inmediatas y los beneficios, no siempre están esperando a la vuelta de la esquina. Pero siempre vale la pena transitar el recto sendero.
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