El rubro textil y su desafío ante la RS
El último miércoles, 9 de mayo, se realizó en Buenos Aires el seminario internacional «RSE y Moda», organizado por la consultora PHVS, con el apoyo de la Embajada de Holanda, y que contó con la presencia del consultor europeo Pierre Hupperts.
Allí se realizaron dos paneles: el primero, a cargo del anfitrión versó sobre «La moda y la RSE. Experiencia Holanda y Argentina», y el segundo se trató de un diálogo con panelistas invitados que estuvo moderado por el consultor holandés.
Uno de los temas interesantes que trató Hupperts en la primera fase del seminario fue la cuestión de la competitividad y la RSE: «cada producto que quiera ingresar en Europa va a tener cada vez más exigencias. Para que se den una idea de esto, en el 2010 los productos textiles deberán tener estándares basados en prácticas responsables y eso ya hoy es determinante para elegir proveedores por parte del gobierno de Holanda,
por ejemplo».
Luego tocó el turno del panel que estuvo conformado por Graciela Naum, diseñadora de modas y clienta de Hupperts; Laura Passarotti, de ITEVA; Ariel Lieutier, subsecretario de Trabajo, Empleo y Formación Profesional del Gobierno de la Ciudad; y Toty Flores, dirigente piquetero del MTD Matanza que, junto a un grupo de compañeros, gestiona una cooperativa textil.
Entre los cuatro participantes había posturas para todos los gustos: desde los que han tomado a la RSE como una convicción personal hasta los que dicen que ser responsables resulta caro, y también quienes condicionan su RS a la desgravación de impuestos por parte del Estado.
Uno de estos casos es de Graciela Naum, que confesó cómo fue su encuentro con la RS: «en marzo de 2006, en el seminario con Pierre Hupperts, descubrimos lo que era la responsabilidad social, que no teníamos ni idea.
Y nos dimos cuenta que es una cuestión de convicción», si bien remarcó que cuando estalló la crisis del sector el año pasado en sus talleres «no había gente empleada de manera ilegal».
Por su parte Passarotti, a cargo del área comercial de una empresa que es proveedora de las grandes marcas textiles, hizo su aporte a la situación de los talleres. «Tenemos una supervisora de talleres para que cumplan con los requisitos -sanidad, que no sea vivienda, condición laboral-«, pero se sinceró cuando sostuvo que «trabajar dentro de la normativa es más caro», haciendo referencia al comercio de ropa ilegal.
Lieutier, único representante del Estado, adujo que «no todos los problemas del sector se deben al comercio ilegal en La Salada» (un mega-shopping ilegal a cielo abierto en el límite sur de la ciudad y el conurbano bonaerense) y pidió no desviar la atención de un
tema que consideró central: «Hoy el sector está pagando un costo, pero ese costo lo están pagando los trabajadores y en menor medida los talleristas».
Ante estas declaraciones, Passarotti volvió a sincerarse: «nos tienen que acompañar desde lo estructural para seguir creciendo, y mucho más si quieren que hagamos las cosas bien» (sic).
Quizás por su origen humilde, quizás porque gestiona un negocio sin conocimientos de gestión, quizás porque su taller es apenas una hormiga al lado de sus compañeros de panel, Toty Flores deslizó uno de los mejores conceptos de la noche: «el valor de la responsabilidad es un valor que no se negocia».
¿Te gustó lo que leíste? ¿Tenés otra visión para aportar? Por qué no dejás un comentario abajo y continuás la conversación, o te suscribís a mi feed y lees artículos como este enviados a tu lector de feeds.


[…] El mundo textil y su desafío ante la RS […]